miércoles, 27 de julio de 2011

-Alexander The Great (Iron Maiden)

Mucha gente se lleva a engaño cuando, al oír el término Heavy Metal y la intensidad de sus sonidos, interponen una barrera mental y echan a todos los grupos en el mismo saco, pensando que sólo hacen estridencias sin orden ni concierto.
Pues bien, Iron Maiden es el paradigma que tira por tierra todos esos prejuicios. Este grupo de músicos excepcionales son maestros del cambio de ritmo y sus melodías son de una factura impecable.
Tendremos tiempo de hablar de ellos más adelante, porque quiero centrarme hoy en Alejandro Magno, el protagonista de esta canción -que por sí sola cuenta perfectamente su historia-.
Flavio Arriano, filósofo griego del s.II a.C. dijo de él: "Cualquiera que hable mal de Alejandro, que lo haga contando no sólo las cosas censurables que hizo, sino que junte todo lo que llevó a cabo, y vea así el conjunto. Que considere ese tal quién es él mismo y cuál es su suerte, y frente a eso, que calcule quién llegó a ser Alejandro y hasta qué grado de humana felicidad llegó... Que hable mal ese tal de Alejandro, él que será un personajillo insignificante que se ocupa en pequeñeces y es incapaz incluso de poner orden en ellas". 
La historiadora Mary Renault, ya en el siglo XX, escribió: "Los historiadores modernos que lo han acusado de «una desagradable preocupación por su propia gloria» piensan en función de otra época. Hasta ese momento y de ahí en adelante, los más altos niveles de la literatura griega están impregnados del axioma según el cual ser digno de fama es la más honrosa de las aspiraciones, el incentivo de los mejores hombres para alcanzar las más altas cotas. Sócrates, Platón y Aristóteles lo aceptaron". 
Por último, el erudito Nicholas G. L. Hammond destaca lo siguiente: "Hemos mencionado muchas facetas de la personalidad de Alejandro: sus profundos afectos, sus fuertes emociones, su valor sin límite, la brillantez y rapidez de su pensamiento, su curiosidad intelectual, su amor por la gloria, su espíritu competitivo, la aceptación de cualquier reto, su generosidad y su compasión; y, por otro lado, su ambición desmesurada, su despiadada fuerza de voluntad: sus deseos, pasiones y emociones sin freno (...) en suma, tenía muchas de las cualidades del buen salvaje".
Esto es más impresionante cuando no estamos hablando "simplemente" de un conquistador experto en técnicas guerreras y que era el primero en luchar y dar ejemplo -que ya es mucho pedir-, sino de un genio del liderazgo y la estrategia que tuvo por maestro, entre otros, a nada menos que Aristóteles; que fue ilustrado en las matemáticas, la política, la historia, la astronomía, la música y la poesía (se sabía de memoria los poemas de Homero), y que transformó la cultura y organización de los pueblos por los que pasó.
Y es que la temeridad y la valentía son cosas diferentes, sólo esta última se basa en el conocimiento del riesgo y el control de las acciones.
Muchas veces cae el rudo ignorante en el error de menospreciar al sabio y cree que no puede ser también intrépido. Y entonces, de vez en cuando, se tiene que dar de bruces con la cruda realidad.


sábado, 9 de julio de 2011

-Comfortably Numb (Pink Floyd)

Cuando los integrantes de Pink Floyd estaban en el estudio de grabación terminando el LP Wish You Were Here ("Ojalá estuvieses aquí" -y cuyo tema principal no podrá faltar en este blog), apareció tras los cristales una figura oronda, sin pelo ni cejas a la que no reconocían. Cuando por fin se acercaron, su alegría fue indescriptible. Había venido a verlos aquél a quien tanto echaban de menos: su amigo y ex-compañero Syd Barret.
Este hombre, además de ser uno de los fundadores del grupo, fue su primer líder, cantante, guitarra rítmica y compositor, y quien lo bautizó mezclando los nombres de sus dos músicos de blues favoritos: Pink Anderson y Floyd Council.
Pero una vez más la droga acabó con una joven promesa. No lo mató, pero sus continuos colapsos mentales lo hicieron abandonar y tener que recluirse en el hogar materno, donde murió mucho después a la edad de 60 años.
Un amigo suyo -David Gilmour, quien compone y canta esta canción- fue su sustituto en el grupo. Al principio, sólo con la intención de apoyar con su guitarra a Syd en los conciertos donde se encontrara indispuesto, para comprobar más tarde que esta solución no era suficiente.
Y es triste pero muchos pensarán (sin que el tiempo les haya quitado la razón) que "no hay mal que por bien no venga". De hecho, gran parte de los fans consideran Comfortably Numb la quintaesencia de las canciones de Pink Floyd. Su solo de guitarra -tocado también por Gilmour- es una de sus grandes bazas. No en vano, cuando la revista Guitar World hizo una encuesta entre sus lectores para dilucidar los 100 mejores solos de todos los tiempos, éste quedó en cuarto lugar, por delante de otros firmados por Jimi Hendrix, Mark Knopfler o Eric Clapton. ¡Casi na!
La idea de The Wall, cuya película y disco recomiendo encarecidamente, es de Roger Waters, a quien se le ocurrió después de un altercado que tuvo con un espectador de la primera fila de uno de sus conciertos. Después la desarrolló inspirándose en aquellas vivencias de Barret y recordando a su propio padre, quien murió en la Segunda Guerra Mundial cuando él era niño.
La entrada de hoy es para mi primo Antonio Manuel, al que quiero mucho, como a toda su familia.
Espero haber acertado.


viernes, 1 de julio de 2011

-Stay Away (Elvis Presley)

En cierta ocasión, una pareja de novios estaba admirando un enorme Cadillac que había aparcado en la calle. A través de la ventanilla podían ver el lujoso interior, plagado de detalles de oro y piedras preciosas. Entonces, se oyó a escasos metros la voz de un hombre preguntar: -"¿Os gusta?". Los jóvenes, al girarse, se quedaron petrificados, no podían creer a quien estaban viendo. Antes de que pudieran responder, aquel hombre extendió su mano con unas llaves y les dijo: -"Aquí tenéis, es vuestro". Se trataba nada menos que de Elvis Presley.
Y éste sólo fue un pequeño ejemplo. Muchas veces compraba coches, casas y joyas para gente que no se lo podía permitir, sólo para ver sus caras de alegría. Sabía lo que era no tener nada y se sentía tan afortunado ahora que disfrutaba dando parte de lo que ganaba. 
Ya de pequeño, viniendo de una familia pobre de solemnidad, con sólo cinco años regaló a otro niño su flamante furgoneta roja de juguete. Su madre le regañó y fue muy enfadada a recuperarla. No iba a permitir que su hijo se desprendiera tan alegremente de algo que le había costado tanto trabajo comprarle.
La canción de hoy, de tempo alegre pero triste en sí misma, va por mi amiga María José de El Burgo, una persona muy especial cuya generosidad es sólo una de sus múltiples virtudes.
Espero que, salvando el abismo, este sombrero de "ala ancha" te recuerde a alguien. Yo no te olvidaré.